Y perdernos de la mano, en un cuento sin fin.
Estás sentada en la cama, escuchando música, con la mirada perdida, como viene a ser constumbre, por un día, te permites soñar, ilusionarte. Cierras los ojos, te dejas llevar por la música, te imaginas en tu habitación, empiezas a oír tu tono de llamada, su nombre se ilumina en tu pantalla, te sorprende, contestas con una gran sonrisa en la cara- Asómate a la ventana- te dice. Te asomas a la ventana y ahí esta, siempre has pensado que no saldrías nunca por la ventana como en las películas, pero saltas a la calle, y os vais juntos, de la mano. No importa el por qué, no entiendes nada de eso, pero no necesitas que te diga nada, simplemente porque esta aquí contigo, miras su sonrisa, simplemente te enamora, le quieres. Vuelve a sonreír. Abres los ojos, notas que una lágrima cae por tu mejilla, joder, eres tonta, no vuelvas a ilusionarte, él no te quiere, nunca pasará, aunque duela.
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