Y ahora toca ser feliz, o al menos parecerlo.
Ayer vi a ese al que antes llamaba amigo, fueron cinco escasos segundos, una mirada fría y vacía fue suficiente para destrozarme, tanto daño me hizo, que pude sentir como mi corazón se hacía añicos y la herida se abría y volvía a sangrar. ¿Lo peor? que a ratos le odio, joder me dejó tirada, pero eso es momentáneo, es solo rabia que al rato se me pasa. Pero, cada noche recuerdo momentos, conversaciones, el prometía estar siempre ahí y yo le creí, como una tonta. Pensé que era diferente, que no se iría, pero mira, que ilusa y lo peor es que después de tantos meses sin él, aún le echo de menos. Me he dado por vencida, sé que no podré olvidarle, pero ya he aprendido a vivir sin él, a llevar esto dentro y a sonreír para intentar ser feliz, o al menos parecerlo.
Comentarios
Publicar un comentario