La vida son tres días y vamos por el segundo.
¿Un consejo? Sé fuerte, por muy mal que estés, por muy negro que veas todo, siempre hay luz al final del tunel. Cuando te sientas destrozado y roto por dentro, recuerda que por mucho que duela, tu corazón no es de cristal, no se rompe en mil pedazos cuando te hacen daño, simplemente sufre y sigue ahí. Recuerda que todos somos humanos, ¿no? todos un día caemos, pero solo los valientes se levantan y sonríen a la vida de nuevo. Porque el más valiente es el que llora con la cara descubierta, porque llorar no es malo, solo es la manera de cicatrizar las heridas. Y, cuando menos te lo esperas, sale el sol y te das cuenta de que merece la pena sonreír, que realmente merece la pena ser feliz, porque la vida son tres días y vamos por el segundo.
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